Thursday, April 10, 2014

Los árboles del DF

Jacaranda en Coyoacán
Estos días de entre marzo y abril donde las jacarandas y los colorines de la ciudad cambian los el estado de ánimo de los capitalinos son un buen momento para hacer un recuento de los árboles que hay en la zona urbana del DF. Lo hago ahora antes de que los terminen por talar las constructoras o el mismo gobierno para hacer supervías, departamentos de lujo o metrobuses, ya debemos más de 350 mil y no hay para cuando comencemos a pagar esa deuda

Los árboles son muy importantes para la calidad de vida de los citadinos. Quizá por ello están dentro de las lista de las tres cosas que tiene que hacer un ser humano: tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol

Bosque de árboles urbanos en la Cantera de la CU
Lo árboles dan sombra, debajo de ellos uno puede sentarse a descansar, pensar, platicar. Los arboles son grandes filtros de la contaminación del aire. Entre más árboles hay en la ciudad menos enfermedades respiratorias tienen sus habitantes. Los árboles ayudan a la infiltración el agua de lluvia y detienen inundaciones. Los árboles son también compañeros de vida en las buenas y en las malas (ver un ejemplo aquí).

Los árboles proveen de hogar a los animales. Hoy por la mañana, mientras sobrevivía al cambio de horario armado con mi café, observaba la copa de la jacaranda de frente a mi casa y conté nueve aves de cinco especies diferentes, que discutían, convivían y comían ahí entre ese mar púrpura de flores.
Árbol y "progreso"

Los árboles también son seres vivos y tienen su fisiología. Los árboles tiran sus hojas y sustancias pegajosas (como la jacaranda antes de florecer o los sauces llorones), en su búsqueda de agua sus raíces pueden romper banquetas, sus ramas pueden tirar los cables de luz. Todo eso hace que muchos capitalinos odien (no hay otra palabra) a los árboles y sueñen con adquirir una motosierra para talarlos. Pero sin los árboles la ciudad sería un sartén de asfalto que cualquier lluvia la inundaría y todos estaríamos de peor humor (aunque creamos que eso es imposible).

Todos los defectos atribuidos a los árboles pueden ser solucionados con una buena planeación (lo se… la planeación es algo que no se da mucho en el DF… pero sí existe). Los árboles rompen las banquetas porque les dejan muy poco espacio para que sus raíces absorban agua. En esta necesidad de darle más espacio a los autos, las jardineras de los árboles se han reducido al tamaño de sus troncos. Cuando llueve, el agua no llega a las raíces que están cubiertas de cemento, y para obtenerla las raíces tienen que abrirse paso. En cuanto a las ramas tirando los cables de luz (esa obra de la estética que la CFE decidió que todo citadino tiene que admirar cuando voltea para el cielo), en realidad es una justa defensa del árbol por el paisaje. Tristemente, la venganza de la CFE es desproporcionada y mutilan y deforman a los árboles para que sus ramas no puedan estar cerca de sus bellas obras de arte. Si la CFE comenzara por poner el cableado por abajo, quizá tendríamos árboles sanos y cielos limpios de cables. Que tiren hojas es problema para una sociedad que se ha comprado el discurso de la asepsia en nuestro entorno. Sus hojas se pueden utilizar para composta.

Tríptico de la conabio puedes bajarlo aqui
La CONABIO publicó una guía sobre los árboles más comunes en la Ciudad de México. De las 50 especies de árboles más comunes en la ciudad sólo 18 son de México. El resto vienen de todo el mundo, cinco de Africa, 13 de Asia, siete de Australia, cuatro de Norteamérica, tres de Sudamérica y dos de Europa. Suman más de 50, pero es porque varias especies se comparten entre regiones. Las dos de Europa, por ejemplo, una la comparte con Norteamérica y la otra con Asia. 

Araucarias (foto: plantrescue.com)
En esta guía no aparecen ni el palo loco y ni el ahuejote puesto que ambos normalmente no forman parte del mobiliario arbóreo urbano sino paisaje de Xochimilco y del Pedregal de San Ángel. La guía muestra las dos especies de eucaliptos que dominan muchos camellones. 

Flores de Colorín. Foto: http://lamantiscomunicadora.wordpress.com/

También están el colorín y la jacaranda (el primero mexicano y la segunda sudamericana) que compiten por ver quien da más flores en estas fechas con el Palo Loco. La araucaria es típica de Sudamerica pero la especie que tenemos en el DF es Australiana, los cipreses y el sauce llorón que vienen de Asia y hasta el Ginkgo con sus hojas de abanico, que es un árbol japonés muy especial en la tradición nipona. En México había uno en el parque de La Bombilla, pero que durante mucho tiempo ha sufrido de la ignorancia de las autoridades y los embates de los peseros y desconozco si vive todavía. 


Ginkgo biloba (foto: http://www.rohrsnursery.com)
Los árboles en la Ciudad tienen varios enemigos. Ya hablamos de los vecinos y de la CFE. Otros enemigos son los parásitos dentro de los cuales destaca el muérdago. El muérdago es una planta que crece encima de las ramas y va chupándole la sabia al árbol. Muchas veces es como una enredadera. No es que haya más muérdago que antes o que las aves (que son los dispersores naturales) se hayan reproducido de más. La explicación más plausible de que haya más muérdago es que al igual que los humanos, los parásitos (como el muérdago) se expanden más cuando el hospedero (los árboles) están con mucho estrés.
Muérdago Foto: http://dehesadelosalcotanes.blogspot.mx
Muerdago Foto: http://www.laserranianatural.com

Existe mucha información interesante sobre los árboles de la Ciudad de México en una pequeña guía como ésta (puedes bajarla aquí). Los invito a usarla pues sería bueno que todos nos diéramos cuenta que los árboles que hay a nuestro alrededor, aunque nos duelan los ojos al ver tanto cable de luz surcando el cielo. 



Saturday, March 22, 2014

La Vecinocracia y los parquímetros de Coyoacán

Hace unas décadas vivíamos en la Ciudad de México en lo que Vargas Llosa calificaba como la “dictadura perfecta”. Decisiones como instalar el desarrollo de Santa Fe sobre un basurero o destruir un bosque para fraccionar pasaban por encima de cualquier resistencia vecinal. Un ejemplo muy triste fue el camellón de Miguel Angel de Quevedo. Un camellón enorme y frondoso donde ocasionalmente paseaban caballos. Los autos sólo utilizaban dos carriles en cada sentido. Este camellón se fue reduciendo para darle paso a los automóviles un carril a la vez, y así pasó a lo que es ahora: un camellonsito con árboles enfermos tratando de no caerse al arrollo vehicular.

MA Quevedo ahora
(foto: http://www.panoramio.com/photo/38843109)


El cambio de régimen nos regaló la responsabilidad ciudadana de poder decidir sobre cuestiones urbanas que afectan nuestra calidad de vida. Este cambio vino acompañado de frases como “la democracia no es sólo cuando votas”, así que comenzamos a utilizar los instrumentos legales para detener proyectos que claramente van contra los intereses vecinales. Pero esto ha causado frustración en aquellas personas que soñaban con ver sus proyectos instalados en la sociedad urbana. Mucha de la frustración reverbera en esta visión paternalista, y muy mexicana, enraizada incluso en el púlpito académico ¿Cómo se atreve la vecinocracia a decir que mi idea es mala, si yo la desarrollé en (aquí viene cualquier universidad nacional o internacional)? “no se han dado cuenta, pero es por su bien” rematan.

Esta frustración ha llegado al grado que muchos de estos predicadores comienzan a hacer público su deseo de volver a ese totalitarismo de la dictadura perfecta. Su principal supuesto es que ellos saben que es lo mejor para la ciudad mientras que los vecinos somos ignorantes, ladinos y corrompibles (quizá nos confunden con los delegados, diputados y asambleistas). Subestiman a los vecinos y se les olvida que los vecinos somos los que van a sufrir en el largo plazo la decisión que se tome. 

Un representante del Sistema de Aguas de la Ciudad de México nos decía el otro día que era mejor evitar discutir con vecinos, pues les detenían todos los proyectos. Como ejemplo afirmó que si le hubieran preguntado a los vecinos sobre su rescate del Río Magdalena, ellos se hubieran opuesto (en realidad los vecinos sí se opusieron, pero el SACM no les hizo caso). Se ufanaba a que gracias a esa falta de diálogo habían logrado restaurar ese río (Para el SACM “restaurar el río” es entubarlo ver aquí). Por suerte, la Dra Marisa Mazari no estaba en esa reunión, porque hubiera sufrido un ataque cardiaco nada más de escucharlo.

El segundo ejemplo es más reciente con los parquímetros de Coyoacán. La imposición de poner parquímetros sin preguntar a la comunidad polarizó a la sociedad coyoacanense. La polarización orilló a muchos vecinos a de negarse siquiera discutir el tema. Es difícil tener confianza cuando enfrente de tu casa hay granaderos protegiendo líneas blancas y bases de parquímetros. Con la confianza rota es imposible llegar a acuerdos.



Equipo de granaderos sobre Fco Sosa Están todos los días resguardando.... pintura en el piso

La reacción de los técnicos sobre este tema ha sido el de criminalizar la protesta vecinal, adjudicando a los franeleros la negativa, argumentar que los vecinos “no saben lo que quieren” y por lo tanto se les tiene que imponer el proyecto que va a solucionar sus vidas.

De estos encontronazos surge el término vecinocracia, que es la forma despectiva a la que se refieren los técnicos (los que sí saben) de los vecinos (que no saben). He escuchado mucho en estos días: “esto de dejar a la vecinocracia las decisiones no es nada bueno”. Yo pienso: los vecinos también votamos en las elecciones. Así que la democracia es una gran vecinocracia. Si no podemos ejercer la democracia fuera de las urnas en estos temas, entonces ¿en donde?

Parquímetros pueden ocasionar efecto cucaracha en colonias aledañas

El ecosistema humano es muy complejo y tiene de todo. Hay gente desagradable, poco pensante y grupos de personas con intereses particulares y políticos. ¿Quien no ha tenido un vecino con el que es imposible discutir? Pero la mayoría de los vecinos somos gente razonable que velamos por nuestro patrimonio y nuestro futuro. Una discusión informada casi siempre deriva en la aceptación de la mayoría de una buena idea. Y si no se logra la acción… ni modo, pero en cuestiones de convivencia urbana siempre es mejor respetar la decisión de los vecinos que imponer una gran idea. 

Mi experiencia en restauración trabajando en comunidades es que la imposición, aun de buenas ideas, termina mal pues los vecinos boicotean la acción impuesta. Pero cuando la misma gente hace suyo el proyecto le da continuidad y el resultado es mejor que el previsto. Para ello es necesario trabajar codo a codo con los vecinos, generando propuestas conjuntas y largamente discutidas, aun cuando no sean exactamente las que un técnico especializado haya generado. Aún cuando la implementación no sea lo rápida que quisiéramos.

Me preocupa que exista esta visión de querer regresar al autoritarismo, eso indica que habremos tenido transición de partidos, pero no hemos madurado en términos democráticos, pues no hemos sido capaces de darnos cuenta que parte del pensamiento sistémico involucra la decisión comunal. Además, en un sistema complejo tan dinámico, los paradigmas cambian y lo que es bien visto hoy, puede ser considerado un error garrafal urbano en un futuro. Así ha sido la creación de Santa Fe o la reducción del camellón en Miguel Angel de Quevedo.

Ojalá y no regresemos al autoritarismo, porque parte de la sociedad ya cambió, nos hemos dado cuenta que podemos exigir nuestros derechos. 

Saturday, February 22, 2014

Abrir los ojos

“En conferencias, cuando doy los datos del cambio climático veo en su rostro la expresión de una persona que se acaba de dar cuenta de que está a dos segundos de estrellarse en su auto a 180 km/h” Esta frase la escuché en una reunión con expertos de Cambio Climático en California. Ejemplificaba la frustración de los científicos frente a una sociedad paralizada ante un evento mundial en el cual todos deberíamos de promover cambios dramáticos. Esta reacción social tiene razón de ser: cuando se está a punto de chocar, la única reacción es cerrar los ojos, pues ya no se puede ni meter el freno.

Tomado de fisica1utn.wordpress.com 

Otra fuente de frustración para los expertos en ecología es la forma equivocada en que la sociedad han adoptado el cuidado del ambiente. La mayoría de las acciones que se consideran “verdes” responden a los intereses comerciales de aquellas empresas, gobierno e individuos que vieron la oportunidad de hacer negocio con esta necesidad de la sociedad de relacionarse con el ecosistema de una manera sostenible (sustentable). Hoy, prácticamente todo producto es ecológico. El problema es que mucha gente considera que comprar estos productos es suficiente para contrarrestar todas las acciones que la sociedad está haciendo en contra de la sostenibilidad.

El resultado es un desfase entre las acciones que el colectivo social considera útiles al ambiente y las acciones verdaderamente útiles. Si los problemas ambientales no se resuelven comprando productos “ecológicos”, barriendo la banqueta o llevando bolsas de tela al supermercado ¿cómo se pueden resolver? Para contestar la pregunta, primero se tiene que identificar el origen de los problemas ambientales. Dentro de los problemas, los más identificables son quizá: a nivel mundial, el cambio climático; y a nivel local, la pérdida de ecosistemas, diversidad y con ellos de servicios ecosistémicos.

Mapa tomado de es.wikipedia.org

El primer problema, de escala mundial, nos afecta a todos los seres humanos; y todos los seres humanos contribuimos al cambio climático. Es cierto que la responsabilidad per capita es mayor en los norteamericanos y chinos que en cualquier habitante del continente africano. Pero no nos exime de la responsabilidad y aparentemente vamos en sentido contrario. En México, la publicidad de la Reforma Energética del Gobierno Federal anuncia, con bombo y platillo, que ahora tendremos más gas para generar más energía y esa es la clave del desarrollo económico. La tendencia mundial es todo lo contrario: buscar fuentes de energía que reduzcan emisiones de carbono a la atmósfera. La Secretaria de Comunicaciones y Transportes tienen anuncios que dicen: Donde ellos ven cemento, nosotros vemos progreso. No se a quienes se refieren con “ellos” pero el slogan suena a propaganda de los sesentas, cuando nació la idea de que el progreso y el cemento son casi sinónimos. A esta propaganda ahora se puede contestar: Donde la SCT ve “progreso” nosotros vemos Cambio Climático, destrucción ecológica y desigualdad social. Las políticas del país, al menos en su publicidad, están desfasadas de las acciones reales para enfrentar el cambio climático.

El "verde" Gob de Chapas foto
tomada de
www.sdpnoticias.com

El segundo problema es a escala local, pues la pérdida de un ecosistema y de su biodiversidad afecta fundamentalmente a los que viven en él. La necesidad de los políticos locales de mostrar que trabajan se contrapone con la conservación, pues la única forma de demostrar que se hizo buena política en México es cortando listones (de obras hechas con cemento). El ejemplo más reciente es la publicidad que lanzaron hace unas semanas los gobernadores de Chiapas y Puebla. En ambos casos se presumen obras (muchas inútiles) para enmascarar la realidad de su Estado: inequidad, pobreza, mala educación, destrucción ecológica, etc. En otros estados no es diferente. Jalisco, Nuevo León, Tabasco y Tamaulipas tienen ejemplos similares.

Lagunas de Montebello en Chiapas, la mitad se están
"enverdesiendo" como el gobernador

De esta visión no se salvan los gobiernos que se consideran más avanzados como los del DF en donde en los últimos diez años se han privilegiado a las obras contraproducentes con la calidad de vida de los capitalinos. Los ejemplos abundan: la Supervía, la ahora la propuesta de Supervía Oriente, la propuesta de la extensión del aeropuerto en una laguna de regulación (pues el mismo gobierno dice que ahí no hay “macheteros” de Atenco),  y el renacimiento del proyecto de la Biometrópolis (en una zona al sur de la ciudad que se caracteriza por estar llena de tubos lávicos e indispensable para la recarga de agua de la ciudad.
Caricatura tomada de: mexicoparalosmexicanos.blogspot.com

Todas las obras presumibles involucran destrucción de biodiversidad y de los ecosistemas y por lo tanto de los servicios ecosistémicos, y todas están acompañadas de su propaganda “greenwashing”. Se presumen pues estas obras son tangibles, mientras que los beneficios de los servicios ecosistémicos son más difusos.

Existen ya focos rojos entre los expertos del tema. Recientemente expertos como el Dr. Sarukhán, el Dr. Ceballos o el M. en C. Fueyo, han afirmado que la urbanización está destruyendo los ecosistemas y las Áreas de Protección Natural. Sus afirmaciones son claras y contundentes y apoyadas con datos científicos. Los focos de alarma deberían de mover conciencias y cambiar a las políticas públicas, pero muy probable que no lo harán.

Esto se debe al desfase mencionado entre la concepción de la sociedad sobre la ecología (se soluciona comprando productos “verdes”) y lo que está causando la pérdida de diversidad (el llamado “desarrollo”). Por lo tanto, la reacción de las personas al escuchar las voces de expertos es de suma tristeza de algo inevitable. La reacción se me hace similar a cuando uno recibe la noticia de un fallecido, o cuando cierra los ojos pues está a dos segundos de chocar.

Proyecto de "biometrópolis" al Sur del DF
promovido por Frisa
Los edificios sobre tubos lávicos de más
de 3 metros de diámetro
tomado de: Contralinea

Rara vez asociamos las acciones que están verdaderamente reduciendo la biodiversidad o aumentando el cambio climático a ejemplos y personas concretas. Por ejemplo, la pérdida de la biodiversidad en parques nacionales sí tiene responsables. Son los tomadores de decisión (federales, estatales y locales) y las compañías que promueven esta destrucción (las constructoras o las que destruyen humedales para hacerlos“ecológicos” como la Ecología Coca cola). 

Cuando vemos noticias como la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático cerramos los ojos. Quizá es momento de abrirlos, aún cuando estemos a punto de chocar. Hay también que voltear a ver quién está al volante con el pie a fondo en el acelerador. Nuestra responsabilidad como sociedad, entre otras cosas, es decirle al que está conduciendo que quite el pie del acelerador, aun cuando nos guste también la velocidad… tampoco no nos debería de importar que el conductor se enoje.

Tomado de www.radardetector.es 




Wednesday, January 29, 2014

Verde, verde es todo lo que tengo…

Uno de mis cantantes favoritos es Luis Pescetti, que es un compositor argentino de canciones infantiles que viene mucho a México. Él canta una canción tradicional alemana cuya estrofa comienza:

Verde, verde es todo lo que tengo
Verde, verde tengo todo yo
porque yo amo todo lo que es verde
porque mi padre es un leñador.


En estos tiempos, la última frase de la estrofa podría ser:

porque mi padre es un…..
constructor,
farmacéutico,
refresquero,
restaurantero de comida rápida,
o cualquiera que trabaje en la industria que se venda como… “verde”.

Tristemente, esto rompería la métrica, la rima y la estética de la canción. Pero le pondría música a lo que básicamente se define como “greenwashing”.

El jueves 30 de enero, la CONABIO publicará su balance sobre el estado en el que se encuentran los manglares en el país en los últimos cinco años. Los datos no son alentadores. En cinco años se perdieron unas 9 mil hectáreas de manglar. Los estados en los que se perdió más son aquellos en donde la industria hotelera es más fuerte ahora (Nayarit, Quintana Roo y Campeche). Seguramente los hoteles y las casas ahí sevenden como “verdes” pues reciclan agua, tienen algún calentador solar para laalberca o plantaron unos cuantos árboles. Ya lo vimos en la ecología Coca-Cola en Tampico (ver aquí).

La culpa de esta contradicción en donde lo que se vende como verde es lo que más destruye no sólo es de estas industrias, también es de nosotros como sociedad. Somos incongruentes entre lo que se debe de hacer para la protección de la naturaleza y lo que hacemos o estamos dispuestos a hacer. Nos gusta engañarnos cuando compramos un producto que dice ayudar a la naturaleza, pero que a la vez incrementa nuestro confort.

Un ejemplo lo da el “test” del periódico Reforma de hace unos meses sobre la “conciencia ecológica”. El tipo de preguntas al lector se basaban en si se usaban bolsas de plástico en elSuper o si uno llevaba sus propias bolsas, lo cual se considera más ecológico. Usar tus propias bolsas es un paso, pero muy pequeño comparado con lo anti-ecológico que representa comprar en el Super, donde la mayoría de los productos son pre-empaquetados con unicel y plástico. 

Esta es nuestra contribución ecológica

Esto sin considerar el desperdicio de comida que se echa a perder, pues los estantes siempre tienen que tener abundante comida impecable; y el pésimo trato que estas empresas dan a los pequeños proveedores; o la corrupción comprobada de los supermercados para establecerse en zonas en las que no debería (el escándalo Wallmart de hace unos años nos lo ejemplifica muy bien). El “test” debería preguntar si vas al Super o compras tu comida en mercados locales. Pero la mayoría de los lectores reprobarían, haciendo inútil la encuesta. No se trata de juzgar, sino de analizar lo que estamos haciendo con nuestras acciones a la naturaleza. El problema es que la gente que lleva sus bolsas al Super piensa que “está haciendo algo” y ese “algo” justifica el resto de las acciones anti-ecológicas, que por lo general son mucho más graves que los beneficios.

Empaquetado de unicel
La publicidad ha hecho que esté de moda ser ecologista y realizar pequeñas acciones como barrer la banqueta y utilizar papel reciclado. Aún cuando estas acciones son nobles y pueden ayudar a la concientización están muy lejos de lo que deberíamos hacer todos como sociedad para tener una actividad verdaderamente sostenible.

Nuestra sociedad asume la contradicción de hacer algo por la naturaleza, siempre y cuando no se arriesgue la comodidad o prácticas que nos hemos impuesto. Si nuestra práctica no es efectiva, recargamos la responsabilidad en alguien más. ¿Quién no ha escuchado el argumento de “yo no separo la basura, pues la juntan toda en el camión”?

La contradicción social está inserta en el entramado de los tomadores de decisión, que buscan obtener dinero de empresas que en su mayoría buscan el beneficio económico en el corto plazo.

Frutas y verduras siempre perfectas

El objetivo del político es mantener el poder y el de las empresas es obtener dinero. En ninguno de los dos casos está en su ecuación la conservación de la naturaleza. Por lo tanto, ni las compañías ni los políticos van a cambiar. Incluso las protestas ecológicas les benefician, pues han visto en ellas una veta de publicidad altamente redituable. Los que deberíamos de cambiar somos la sociedad, pues vamos a sufrir las consecuencias en un futuro cercano.


Comencemos por reflexionar verdaderamente ¿qué hacemos por nuestro ecosistema?

Sunday, December 8, 2013

Los animales de Xochimilco en problemas

Por: Marisa Mazari-Hiriart y Luis Zambrano

Nota: Como verán esta publicación es una coautoría con la Dra. Mazari, busca explicar la muerte de cerca de cuatro toneladas de peces (y algunos axolotes) en Xochimilco.

Aún cuando Xochimilco tiene todas las herramientas de conservación nacionales e internacionales (es Patrimonio Mundial por UNESCO desde 1987, los Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco son Área Natural Protegida desde 1992, forma parte del Suelo de Conservación del Distrito Federal desde 2000, y es sitio RAMSAR desde 2004), parece ser que en el D.F. no es posible conservarlo. Son raros los casos exitosos de conservación en el área y por lo general recibimos malas noticias sobre su manejo. Este es un caso más: la muerte masiva de peces.

Muerte masiva de peces en San Gregorio

En la zona de San Gregorio Atlapulco, donde aún existe humedal, en los últimos años, el agua cambia de color de verdoso a un rojo-naranja durante la época de lluvias. Los habitantes de la zona relatan que cada vez que pasa esto hay grandes muertes de peces. Este año tuvimos la oportunidad de tomar muestras para tratar de entender porqué sucede este fenómeno.

El 25 de agosto de 2013 se reportó la muerte de aproximadamente cuatro toneladas de tilapias (Oreochromis niloticus), que son peces introducidos al humedal. Un equipo de nuestros laboratorios de la UNAM fue a tomar muestras de agua, sedimento, peces y axolotes para analizarlos.


Colecta Foto: Armando Tovar
¿Qué pasó en el cuerpo de agua?
El agua se veía turbia, con peces muertos flotando en la superficie, con mal olor. Notamos que el agua tenía un alto contenido de nutrientes, fósforo y nitrógeno, así como bacterias, en cantidades similares a aguas de desecho de origen doméstico. Otras mediciones como gases disueltos, gracias a los cuales los organismos pueden respirar dentro del agua, llegaban a valores de casi cero (anoxia). Las bacterias que indican contaminación por materia fecal que deben ser máximo 1000 (unidades formadoras de colonia por cada 100 mililitros) para uso en riego agrícola (de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y las normas mexicanas) estaban entre 500 y 1700 UFC/100 mL.

Se revisaron algas, pues algunas pueden ser tóxicas y haber causado dicha mortandad, pero se descartó que fueran las causantes del problema.

La tonalidad del agua (naranja-roja) descartó que fueran los sedimentos (lodo del fondo) resuspendidos del fondo de los mismos canales. En Xochimilco, el color típico de los sedimentos en la zona es café obscuro o negro.
Canal con peces muertos (foto: Armando Tovar)

¿Fueron los sedimentos?

También se analizó sedimento del fondo de los canales. Los resultados fueron muy altos para el fósforo, 500 veces más que en el agua; el fósforo en forma de ortofosfatos (nutrientes) estaban aproximadamente 300 veces más altos en sedimento que en agua; la materia orgánica en el fondo era extremadamente alta.

Se realizaron pruebas de toxicidad tanto al agua como al sedimento. Los resultados mostraron que la columna de agua no es tóxica, pero los sedimentos sí presentaban toxicidad. Analizamos metales, mostrando plomo y fierro valores apenas por arriba del límite para protección de la vida acuática, pero no se encontró evidencia de compuestos sintéticos como plaguicidas o hidrocarburos.
Agua de color del sedimento naranja-roja. Foto Armando Tovar

Aún cuando el sedimento de los canales puede ser tóxico, no puede matar a todos los organismos en unas horas. El sedimento que llegó, seguramente de fuera estaba cargado de un exceso de materia orgánica, de la cual se alimentan las bacterias y consumen oxígeno. Al contar con tantos nutrientes, las bacterias se reprodujeron muy rápido consumiendo todo el oxígeno del agua en poco tiempo.

Entonces… ¿De qué murieron los peces y los axolotes?

Todas las tilapias muertas que se lograron colectar estaban ya muy deterioradas, lo que sugiere que llevaban cuando menos tres días en descomposición. Eso hizo prácticamente imposible una necropsia confiable para determinar la causa de su muerte. Sin embargo, se observó que todas eran muy pequeñas (no mayores a los 15 cm).

Burbujas que denotan que hay muchas bacterias (Foto: Armando Tovar)


Tristemente encontramos cuatro axolotes, parte de la fauna nativa, muertos. También estaban descompuestos pero mucho menos que las tilapias, la descomposición sugería que llevaban al menos un día muertos. El  tamaño nos hace suponer que eran jóvenes pues alcanzaban unos 20 cm.

De los axolotes encontramos que el hígado, los riñones y los intestinos estaban muy deteriorados. Además tenían hemorragias en la zona del cráneo y en el dorso; cavidad donde están las vísceras. Estos datos sugieren que ese lugar no es el ideal para que los axolotes sobrevivan.

El hecho de haber encontrado a los animales en mal estado, sugiere que no murieron por algún compuesto tóxico, pues los órganos no estaban colapsados, pero no se encontraban en óptimas condiciones; el sistema en ese lugar no es apto para que los organismos vivan y se reproduzcan. Es posible, entonces, que los animales estuvieran en su límite y cuando llegó un momento de estrés, como pudo ser la entrada de agua con materia orgánica que consumió por completo el oxígeno del agua, estos animales no pudieron sobrevivir, lo que bajo otras condiciones hubiera sido posible. Por ejemplo, los axolotes pueden sobrevivir a condiciones de anoxia si se encuentran saludables. El hecho de que hayan muerto sugiere que estaban en malas condiciones.

¿Qué dicen los resultados?

Muestran que la mortandad se puede deber a una entrada súbita de agua con sedimento. Además de “enturbiar” el agua (lo que mata a las plantas y evita que los animales vean) el agua se puso de color rojizo. Este sedimento tenía mucha materia orgánica y nutrientes, lo que hizo que las bacterias se acabaran el oxígeno del agua. El agua turbia, sin oxígeno, con un alto contenido de sólidos, posiblemente ocasionó la muerte de los peces y axolotes por asfixia.

La cantidad de bacterias indicadoras muestran la presencia de materia fecal equivalente a la de aguas residuales de origen doméstico sin previo tratamiento. El agua que posiblemente entró al sistema no provenía de ninguna planta de tratamiento. Los peces muertos y flotando aumentaron la cantidad de materia orgánica en el agua, proporcionando más alimento disponible para las bacterias.

 

Conclusión

Desde el punto de vista legal, la mala calidad del agua en el humedal de San Gregorio Atlapulco sobrepasa los niveles mencionados en la ley y las normas mexicanas para ser usada para riego agrícola. Estas condiciones extremas se han presentado varios años durante la época de lluvias. La explicación apunta a la descarga de agua de mala calidad con sedimentos, materia orgánica y contaminantes, que afectan a la fauna local, la cual ya se encuentra debilitada por la mala calidad del agua.

Otra explicación de cómo entraron estos sedimentos al humedal es que se está utilizando este humedal como laguna de regulación (pues siempre pasa en época de lluvias) y la descarga está provocando que los sedimentos acumulados lleguen en poco tiempo a los canales explicando el color rojizo del agua.


Aún cuando deberíamos apreciar el suelo agrícola, el sistema de chinampas, los servicios que nos prestan, así como los organismos que habitan en este singular hábitat pareciera que no lo entendemos. Ante este evento debería responder el Sistema de Aguas de la Ciudad de México, la Delegación de Xochimilco, y el Gobierno del Distrito Federal, ellos deben de prever que estas condiciones se presenten en eventos extremos. Y tomar en serio la recuperación y conservación de esta zona, esencial para la Ciudad de México.