Wednesday, September 17, 2014

El nuevo aeropuerto y la nueva Hummer

Una versión más resumida de esta publicación salió en Nexos hace una semana, la pueden ver aquí.

Hummer ¿lo verde la hará sustentable? (foto de Hummerblog.com)

Me da la impresión de que la clase política ve al nuevo aeropuerto de la Ciudad de México como cuando alguien va a la agencia de autos a convencerse de comprar una Hummer. Lo deslumbran su aire acondicionado, su pantalla táctil, su amplio espacio interior. El comprador busca argumentos para asegurarse de que le será muy útil, busca todos sus atributos y seguro le encuentra uno que hasta convierte a la camioneta en “sustentable” o que con ella su productividad subirá. Revisa lo infeliz que es con el auto que tiene, que no cumple con sus requerimientos y le molestan hasta las envolturas que se han acumulado dentro. Minimiza todos los inconvenientes que una camioneta de esas dimensiones puede traer y al final, se convence de comprarla porque, en el fondo, la camioneta le toca la fibra sensible y escondida del amor a lo monumental, al tlatoani, a lo faraónico. Se autoconvence de que se la merece. Así tendrá derecho a estacionarla en el Zocalo el próximo informe.
 
Piensa: "aquí se vería bien" (foto: revolucionesmx.blogspot.com)
Todo esto es independiente de si la necesita o no.

En el caso del aeropuerto, la búsqueda de atributos “sustentables” ha sido una de las prioridades. Un video de Norman Foster y el "yerno de Slim" (1) anuncia, como si fueran novedosas, las características de sustentabilidad del aeropuerto: durante seis meses al año, no necesitará aire acondicionado o calefacción pues tendrá ventilas que se abren y se cierran. Además, tendrá cactus en la entrada. Corrijan si me equivoco, pero este descubrimiento de sustentabilidad en la construcción se ha utilizado en la mayoría de las casas de esta ciudad, ya que para controlar la temperatura simplemente abrimos o cerramos las ventanas y, casi siempre, cuentan con un cactus en la entrada. Reducir el gasto de energía innecesario no se debería de vender como “lo sustentable”, es lo mínimo que una construcción debería tener.

Contrario a este video, la verdadera sustentabilidad va más allá, involucra en dónde se va a localizar el aeropuerto en la ciudad, pues eso va a afectar a todos sus habitantes, lo utilicemos o no. Pensemos tan sólo en las miles de toneladas de contaminación extra al duplicar el número de vuelos o el transporte para llegar hasta la nueva sede.

Foto: "plantasfacilisimo.com"
Por otra parte, y más importante, el área en que se construirá es de las zonas más bajas y una de las que más rápido se hunde (entre 20 y 40 cm por año) en la ciudad. Estas características son la razón por la cual la utilizamos como laguna de regulación para las tormentas y por lo cual gobiernos anteriores no lo consideraron para el aeropuerto. No es que no hubieran visto las más de 10 mil hectáreas de terreno donde se va a instalar. Con el aeropuerto ocupando este espacio, el agua, que busca las zonas más bajas, se verá impulsada hacia lugares urbanizados, inundándolos.

Para amortiguar la pérdida de esta laguna de regulación, el plan maestro del aeropuerto pretende “mejorar” estos terrenos con más infraestructura. Un plan hidráulico que construirá plantas de tratamiento y entubará ríos. Los costos de este plan son de al menos 16 mil millones de pesos. pero hay que añadirle mantenimiento, que es muy importante. Por ejemplo, las 26 plantas de tratamiento del DF tienen capacidad para más de 6.6 mil litros por segundo; sin embargo, sólo se trata cerca del 50% por falta de mantenimiento (ii).Lo que la naturaleza da gratis (mejorar el agua y evitar que nos inundemos) lo reemplazamos con infraestructura que no cumple las mismas funciones y que nos cuesta mucho dinero mantener (iii).  

La sustentabilidad involucra saber si el beneficio de tener un nuevo aeropuerto, con todas las ganancias económicas que le atribuyen, será más grande que el costo de las inundaciones, o del costo la infraestructura necesaria y su mantenimiento para desalojar el agua. Tomemos como ejemplo el Canal Río de la Compañía, que está a 15 metros por encima del terreno debido al hundimiento de la ciudad, el cual se ha “restaurado” para evitar que se inunde Chalco en época de lluvias.Otro ejemplo es la construcción del Túnel Emisor Oriente, que ha costado más de 32 mil millones de pesos, (y el precio sigue subiendo). Sobra decir que ninguna de las dos infraestrcturas han impedido del todo las inundaciones. Debido a los hundimientos de la ciudad, los desagües están ahora por encima del terreno por lo que ahora se necesitan más de 178 bombas para hacerlos funcionar (iv). No sabemos, y probablemente el gobierno tampoco, en cuanto aumentará la inversión en infraestructura para evitar las inundaciones  ni  cuánto costará su mantenimiento, o si será eficiente ante las lluvias extremas.

Mapa de hundimiento en la zona del aeropuerto (Autor. Tania Fernandez)
Se utiliza la firma de Norman Foster porque tiene fama de hacer edificios sustentables. No he escuchado más que halagos de su voluminoso currículum de edificios en todo el mundo. Pero los dos proyectos que le conozco en México, el nuevo aeropuerto y la Biometrópolis, son un perfecto caso de falta de comprensión del ecosistema donde se van a instalar. En este segundo caso, los edificios de Biometrópolis se quieren construir sobre un terreno de 70 hectáreas lleno de tubos de lava únicos en el mundo, algunos de ellos con diámetros de más de 10 metros. Sus características de suelo (roca volcánica) ayudan a la infiltración del agua que baja por el Ajusco. Además de ser una zona de gran diversidad y continuación el bosque hacia las zonas del Pedregal.

En ambos casos, los desarrolladores enfocan la palabra sustentabilidad, dejando de lado los efectos que al ecosistema y la ciudad podrían traer tales proyectos. No es casualidad, ya no hay espacio libre en la ciudad y las megaobras demandan ocupar el espacio que no se ha urbanizado por ser muy sensibles para la sustentabilidad de la ciudad. Por ello, construir ahí, aun cuando tengan certificado LEED, puede traer consigo problemas mayores que los potenciales beneficios.

Los que hemos utilizado el actual aeropuerto hemos sufrido su ineficiencia y esto podría ser un argumento válido para construir otro. Pero no es clara la responsabilidad qué tienen en este sufrimiento la mala organización del personal de las aerolíneas y del mismo aeropuerto. Esto no necesariamente cambia con nuevas instalaciones. Por ejemplo, estar una hora encerrado en el avión esperando desembarcar no necesariamente es por falta de puertos, sino por una falta de capacidad de previsión y de organización. Reconozcamos además que la mayor parte de nuestras desventuras se deben al pésimo servicio que las aerolíneas mexicanas proveen en México, en JFK Nueva York, Heathrow Londres, o Narita Toko.

El ánimo centralista también juega un papel importante. Todos los vuelos van y vienen de la Ciudad de México. Son raros los vuelos regionales u otros aeropuertos que funcionen como conectores. Alguien que quiere ir de Mérida a Tuxtla Gutiérrez en avión tiene que cruzar por la Ciudad de México, lo que aumenta su saturación. Los escasos intentos de generar una red de aeropuertos alrededor (Toluca, Puebla, Querétaro y Cuernavaca) se perdieron hace tiempo. A diferencia de otros países donde existen aeropuertos en red dispersos en todo su territorio, lo que hace más eficiente y barata la movilidad.


Rutas de vuelos de Aeromexico (eltours.com)


Si el problema es la saturación, sería importante evaluar los costos y beneficios de construir un gran aeropuerto contra el desarrollo de una red de aeropuertos. Desafortunadamente, nos deslumbran los megaproyectos. Pensamos que la infraestructura es la única solución a nuestros problemas, pues es muy baja nuestra capacidad de organización. Este amor a las obras faraónicas nos ha generado muchos problemas que seguimos pagando en el presente, como con las dedicadas a expulsar agua y entubar ríos, que no funcionan cuando la ciudad se inunda en lluvias y se queda sin agua en secas. Continuar con esta admiración por lo monumental, puede traer más problemas en el mediano plazo que costará mucho resolver. Quizá es como comprarse la Hummer sin tener el dinero para acabarla de pagar, sin contar con un estacionamiento apropiado, sin cambiar el hábito de ensuciarla con envolturas, sin poseer los miles de pesos que se gasta en gasolina anualmente. El deslumbre de verla en la agencia de autos se pagara muy caro después. Como el de construir algo porque los renders arquitectónicos son verdes y llamativos y se anuncian como sustentables.





(i) Un arquitecto tan renombrado que sus logros han sido las edificaciones que su suegro impone y por ello la prensa lo nombra el “yerno de Slim”
(ii) Datos de SACMEX
(iii) Llama la atención que se dice que la laguna de regulación está muy deteriorada, por lo que se requieren obras hidráulicas, aun cuando cumple su función natural de manera gratuita.
(iv) Sheinbaum C. Problemática ambiental de la Ciudad de México. Instituto de Ingeniería UNAM. Limusa.

Saturday, July 12, 2014

La Complejidad en los Socio-Ecosistemas III: Lo de Newton.. no es para esto

Hace unos días se publicó en la revista ciencias este artículo. El artículo habla como las teorías ecológicas pueden explicar lo que estamos viviendo como sociedad. Esta es la segunda de cuatro partes que serán publicadas aquí. 

Durante los principios de los noventa, otro holandés analizaba las relaciones de los lagos a partir de los resultados de sus paisanos y de otros colegas, pero desde el ángulo de sistemas complejos. Marten Scheffer desarrolló un modelo para describir lo que estaba sucediendo en estos lagos, utilizando variables agrupadas en la cantidad de nutrientes en el agua, la cantidad de algas, de zooplancton y de peces. Los resultados de estos modelos cambiaron la bases de la limnología. Los modelos sugirieron que los lagos tienen una dinámica bi-estable en lo que se refiere a la columna de agua. En otras palabras, que el agua de los lagos o es establemente turbia o transparente. Scheffer utilizó a los nutrientes (agrupo a todos los nutrientes en una bolsa) como variable de perturbación que estaba relacionada con la relación de depredación entre las algas (todas las especies de algas) y el zooplancton (todas las especies de zooplancton). El cambio en los lagos entre un punto estable y otro es muy repentino y por ello le denominó “cambios catastróficos” (un apelativo un poco dramático para una teoría científica). 

Modelos posteriores sugieren que no sólo existen dos puntos de estabilidad sino que pueden existir muchos. Un análisis más profundo sobre las respuestas que existen en estos modelos también han ayudado a estudiar la estabilidad de los puntos, o la velocidad de los cambios en la dinámica. En los últimos años se ha buscado predecir que tanto se puede perturbar un ecosistema sin que cambie de estabilidad. En otras palabras, queremos saber que tan cerca estamos del cambio catastrófico cuando estamos perturbando el ecosistema. De todos estos análisis se popularizó la palabra resilencia del ecosistema, a tal grado que los políticos que la utilizan en cada uno de sus discursos cuando hablan de ecología, pero es difícil asegurar que entienden el concepto.

En este campo han ido evolucionando los términos en pocos años. Al cambio catastrófico de un sistema estable a otro se le nombra ahora transición crítica. En la profundización en este tipo de modelos ha generado una nueva línea de investigación en ecología, la de comprender a los ecosistemas como sistemas complejos que pueden presentar dinámicas no lineares y que explican lo poco predecibles que pueden llegar a ser.

Comprender el funcionamiento de los ecosistemas como sistemas complejos también ha ayudado que la sociedad comience a darse cuenta que la relación entre humanos y ecosistema no es mono-direccional, por el contrario es bi-direccional. En la conciencia social ahora existe la idea empírica de que el afectar a la naturaleza tiene consecuencias, pues tarde o temprano la dinámica generada a partir de esta perturbación nos afecta en la vida cotidiana. En otras palabras, hasta hace unos años se pensaba que existía una relación lineal y por lo tanto en el manejo de recursos se podía aplicar una suerte modificada a la tercera ley de Newton: a toda acción hay una reacción inversamente proporcional y en sentido contrario. Por ejemplo, si se construye una carretera, se afectan sólo unos cuantos metros al ecosistema (el número de metros de asfalto que se colocan) que, comparados con la cantidad de hectáreas de toda la cuenca es mínima. La “acción” de una carretera tendría una “reacción” del ecosistema mínima, que además estaría subsanada con un programa de reforestación impulsada por la constructora.  

Las catástrofes recientes en Guerrero y de hace unos años en Chalco y Tláhuac por los huracanes y tormentas tropicales sugieren que esta lógica está errada. A pesar de que la mayoría de las construcciones siguieron estas reglas, plantando al menos tres árboles por cada uno de los destruidos, el ecosistema ha reaccionado muy diferente a las lluvias torrenciales. En la época de lluvias, gran parte del agua se infiltraba al subsuelo pues los árboles y pasto funcionan como barreras y esponja a la vez. Con árboles en medio el agua que llegaba a las zonas bajas era mucho menos y con menor velocidad. El agua llega ahora en mayor cantidad y con mucho mayor velocidad debido a que en lugar de estos árboles hay concreto que disminuye la fricción del agua y evita que se infiltre al subsuelo. En cuanto a los árboles reforestados por las compañías, aún cuando todos sobrevivieran (algo que nunca sucede), la gran mayoría de las veces no se encuentran ni siquiera en la cuenca donde los otros árboles fueron talados. Por lo tanto, la dinámica del ecosistema en ese lugar cambió dramáticamente en época de lluvias a pesar de que la cantidad de árboles talados fuera muy poca comparada con todo el bosque que hubiera alrededor. 

La estela de destrucción que dejó el huracán Katrina en Nueva Orleans, es quizá el ejemplo mejor documentado sobre el fracaso de esta en la ley newtoniana distorsionada que los manejadores de recursos naturales tienen de los ecosistemas. En esa ciudad, la urbanización del delta del Mississippi (con todas las reglas ecológicas que pueden imprimir en las leyes norteamericanas) llevó a la destrucción de la ciudad en solo unos días. Este desastre ha llevado a replantear el manejo de esa ciudad. Los nativos del estado de Louisiana en Estados Unidos y de Guerrero en México han aprendido que la naturaleza está basada en dinámicas no lineales, por lo que su respuesta puede ser completamente impredecible en el mediano plazo, aún cuando se conozcan la mayoría de sus componentes.

La Complejidad en los Socio-Ecosistemas IV: Cuando dos complejos se juntan

Hace unos días se publicó en la revista ciencias este artículo. El artículo habla como las teorías ecológicas pueden explicar lo que estamos viviendo como sociedad. Esta es la segunda de cuatro partes que serán publicadas aquí. Esta es la cuarta y última entrega.

Así que las dinámicas complejas no se acotan al funcionamiento del ecosistema, es necesario incluir las dinámicas sociales. La actividad humana es una variable que también cuenta con respuestas no lineares. Las dinámicas sociales son poco predecibles y también han demostrado contar con transiciones críticas a lo largo de la historia. El error ha sido considerar que los ecosistemas y las sociedades son sistemas complejos independientes que sólo interactúan en unos pocos puntos. Es necesario considerar que las sociedades son en realidad sistemas complejos inmersos dentro del sistema complejo que es el ecosistema. A este binomio el Dr. Manolo Mass del Centro en Estudios en Ecosistemas de la UNAM le llama Socioecosistemas

El concepto de socioecosistemas, en donde las interacciones son bi-direccionales entre el humano y la naturaleza, ayuda a comprender el triste destino de algunas civilizaciones antiguas. Explicación que ha sido descrita por Jared Diamond en su libro Colapso. En este libro, el autor describe como grandes culturas generadas en la península de Yucatán, la Isla de Pascua o Groenlandia se desmoronaron en el pináculo de su civilización. Una de las causas de este colapso fue el resultado de las dinámicas complejas resultantes de la interacción que esas civilizaciones tuvieron con la naturaleza. Por el contrario, civilizaciones basadas en Nueva Guinea o Ia isla de Tikopia lograron mantenerse a lo largo del tiempo. Estos ejemplos sugieren que el destino humano depende de su relación con la dinámica del ecosistema. Constantemente, los seres humanos estamos generando dinámicas sociales muy complejas que interaccionan dentro de un sistema complejo (el ecosistema) del cual dependemos para sobrevivir y el resultado de todas estas interacciones es poco predecible. 

Es impensable considerar que existe un ecosistema prístino en el planeta. Así, también es impensable una sociedad aislada de las repercusiones que pueden tener los cambios en la dinámica del ecosistema, cambios que en su mayoría fueron provocados por la misma sociedad a lo largo de su historia. Puesto que los cambios en la naturaleza son de gran magnitud (deslaves, sequías, huracanes y el mismo cambio climático), la tecnología no puede reducir sus efectos para mantener la calidad de vida humana. De hecho, la misma tecnología genera más modificaciones en la dinámica de los ecosistemas. Por lo tanto, aún cuando pueda actuar amortiguando algún cambio ecosistémico, estará produciendo otros cambios  en la dinámica del ecosistema que pueden modificar aún más la dinámica, generando el efecto contrario al deseado. Por ejemplo, la tecnología se ha volcado a producir autos eléctricos, o eficientes en gasolina para reducir la contaminación ambiental, pero esto ha provocado que (al ser más barato no utilizar gasolina) se utilice más el auto y se promueva la contaminación con las baterías que se utilizan en este tipo de tecnología.

Uno de los problemas más grandes que tenemos es que aún cuando son evidentes las complejidad de las dinámicas naturales y sociales, la inercia en la economía y política no ha permitido que este concepto esté presente en los planes de manejo y desarrollo. Esta visión lineal está incluso en las leyes de conservación en México. La ley indica que si se tira un árbol para hacer una construcción, se tienen que plantar en promedio tres más. Con ello, esta política considera que la naturaleza lejos de afectarse hasta se beneficia. Esta lógica permite justificar el destruir un bosque de árboles de 30 metros de altura pues se reforestará en algún otro lugar con árboles de 1.5 metros de altura. Pero es evidente que esta ley no funciona, gracias a este tipo de leyes en el Distrito Federal perdimos cuando menos 500 mil árboles por construcciones viales e inmobiliarias, sólo en el sexenio pasado. 

El complejo sistema social genera contradicciones en nuestra relación con el ecosistema. Un mismo gobernante puede hacer un discurso sobre lo importante que es la conservación de un lugar, y unas semanas después justifica la autorización de la construcción de una carretera que pasará por encima de ese lugar con la palabra desarrollo. Recientemente esta esquizofrenia ha producido documentos gubernamentales que justifican construcciones, que evidentemente destruirán un ecosistema, como argumentos para la conservación de la naturaleza. 

Nuestras sociedades está buscando permanentemente crecimiento. Este crecimiento (económico, poblacional o de infraestructura) se le sinonimia con la palabra desarrollo. Pero este crecimiento perturba al socioecosistema lo que genera resultados impredecibles, que en su mayoría son indeseables para la calidad de vida de los humanos. Por lo tanto, el crecimiento económico o de infraestructura no necesariamente genera calidad de vida y se les debería de desasociar de la palabra desarrollo.

La visión lineal sobre el manejo de los ecosistemas subyugado al crecimiento económico debe de dejar de ser el paradigma con el cual nos relacionamos con la naturaleza. La evidencia de las relaciones no lineares tanto en la naturaleza como en la sociedad indica que ambos (naturaleza y sociedad) estamos inmersos en un mismo sistema complejo que debemos de comprender y analizar, pues en la mayoría de las veces genera resultados impredecibles. En especial ahora que estamos enfrentando el cambio climático.


Literatura sugerida

- Jared Diamond 2007 Colapso Ed Debolsillo Madrid pp747.

- Henrik Ernstson, Sander E. van der Leeuw, Charles L. Redman, Douglas J. Meffert, George Davis, Christine Alfsen, Thomas Elmqvist 2010 Urban Transitions: On Urban Resilience and Human-Dominated Ecosystems AMBIO  39:531–545

- James Gleick 1987 Chaos Vintage Books London pp 352

- M.-L. Meijer, E. H. van Nes, E. H. R. R. Lammens, R. D. Gulati, M. P. Grimm, J. Backx,P. Hollebeek, E. M. Blaauw, A. W. Breukelaar 1994. The consequences of a drastic fish stock reduction in the large and shallow Lake Wolderwijd, The Netherlands. Can we understand what happened?

- Scheffer, M. 1998. Ecology of Shallow Lakes Chapman and Hall London. 


Sunday, June 29, 2014

La Complejidad de los Socio-Ecosistemas II: El Australiano del Caos Poblacional

Hace unos días se publicó en la revista ciencias este artículo. El artículo habla como las teorías ecológicas pueden explicar lo que estamos viviendo como sociedad. Esta es la segunda de cuatro partes que serán publicadas aquí. 


Para solucionar la primera fuente de incertidumbre, los ecólogos de ecosistemas se han abocado a reducir el número de variables. Un lago somero, por ejemplo, podrá tener de 3 a 10 especies de peces, unas 10 a 15 especies de plantas, no menos de 25 especies de algas, otras tantas de zooplancton y crustáceos y no se diga de insectos. Si uno pretendiera modelar una por una las interacciones entre cada una de estas especies, la cantidad de ecuaciones sería inmanejable. Aún cuando uno se atreviera a correr el conjunto de ecuaciones apoyado en el poder actual de las computadoras, los productos de los modelos serían muy poco claros, por lo que no sería posible generar una predicción factible. Así que los modelos serían inútiles. 

Uno de los primeros grandes logros en este tipo de estudios fue el de  darse cuenta que hay variables (ciertas especies o ciertas interacciones entre especies) que no son muy relevantes, pues el ecosistema sigue funcionando de manera muy parecida estén o no estén dentro del sistema. Por ejemplo, en los lagos hay especies que independientemente de su presencia el agua estará igualmente transparente. Pero un cambio muy pequeño en ciertas especies, o sus interacciones, provoca que todo el ecosistema modifique su dinámica. Desde hace ya varios años se han detectado estas especies a las cuales se les puede llamar especies clave a otras  ingenieros ecosistémicos. Es en estas especies en lo que hay que basar las ecuaciones cuando se quiere generar un modelo que prediga la dinámica del lago. También se dieron cuenta que existen especies que se comportan de manera muy similar y que por lo tanto se pueden agrupar como si fueran una. A este grupo de especies se les denomina especies funcionales, también se les llama trofo-especies si ocupan el mismo nicho trófico. En los últimos diez años, las investigaciones basadas en especies funcionales se han intensificado mucho en la ecología de plantas, y recientemente se está moldeando la teoría sobre especies funcionales en animales como los peces. 

Para generar estas clasificaciones se tiene que comprender al ecosistema a fondo, así que la experiencia de un naturalista es también decisiva para construir correctamente estos modelos. Es por ello frustrante que después de mucho trabajo y tiempo dedicado a estudiar y comprender un ecosistema, existan variables que surjan de la nada (como los camarones holandeses) y modifiquen todas las predicciones que se tenían realizadas. Pero así son las reglas en la ciencia, y es justo estos resultados contrarios a las hipótesis los que promueven la base de las grandes teorías. 

Con este tipo de resultados en la biomanipulación y con la idea de reducir el número de variables que interactúan, los ecólogos comenzaron a fijarse en las relaciones no-lineares que estas interacciones generaban. De hecho, los ecólogos se comenzaron a fijar en este tipo de dinámicas unos 20 años antes. En los setentas Sir Robert May, un australiano que posteriormente se fue a vivir a Inglaterra y ahora es asesor del gobierno británico, había descubierto que las dinámicas caóticas en los modelos climáticos también aparecen en la ecología. Durante la primera parte de su carrera May trabajo en el modelo de crecimiento poblacional. Un modelo muy sencillo con tres pocas variables (el número de organismos inicial, su la tasa de crecimiento, y la capacidad de carga de la población) puede generar dinámicas caóticas con sólo ir aumentando la tasa de crecimiento por arriba del valor de 3.


Si pueden existir dinámicas caóticas utilizando tres variables en una sola población sin incluir interacciones ¿que se puede esperar de múltiples especies con diferentes interacciones que están sujetas a cambios en el ambiente? Esto en lugar de ser un problema que agobie a los ecólogos ha sido una oportunidad magnifica para desarrollar teoría sobre sistemas complejos en ecología.

Sunday, May 25, 2014

La Complejidad de los Socio-Ecosistemas I : La Revancha del Camarón Holandés

Hace unos días la Revista Ciencias publicó el artículo que estaré entregando en cuatro partes en las siguientes semanas. este artículo. El artículo habla como las teorías ecológicas pueden explicar lo que estamos viviendo como sociedad. 


Lago Wolderwijd en Holanda
Un experimento que comienza con la meta de pescar más de 400 toneladas de un lago en quince días suena ambicioso. Pero los holandeses se caracterizan por ser ambiciosos y en 1990 decidieron sacar el 75% de la biomasa de peces del lago Wolderwijd (los holandeses también se caracterizan por usar palabras impronunciables para nombrar sus lagos). 

El experimento buscaba entender las bases de la biomanipulación que es una técnica utilizada para restaurar ecosistemas. La biomanipulación consiste en modificar la estructura de la red trófica acuática con el fin de reducir las cantidades de algas que son las que hacen que el agua de un lago se vea verde y que a nadie le gustan (excepto a los asiduos visitantes a los lagos de Chapultepec que reman dentro de una sopa de chícharos sin que eso les importe). Contrario a la teoría tradicional que sugiere que lo verde de las algas sólo se podía reducir quitándoles su “alimento” (el fósforo), estos investigadores buscaron reducir a las algas aumentando a sus depredadores (el zooplancton), para ello la táctica fue quitar a los depredadores del zooplancton: los peces. 

Lago de Chapultepec
El proyecto funcionó muy bien durante la primavera de 1991, el agua estaba transparente, pocas algas y mucho zooplancton, pero para el verano el experimento ya era un desastre. El agua estaba verde y la cantidad de zooplancton era muy baja. La explicación es que había llegado el nuevo rey, un camarón nativo que también devoraba zooplancton. La cantidad de camarones había aumentado pues su depredador la perca (un pez también nativo) había sido una de las especies pescadas dentro del programa de biomanipulación. Libre de depredadores el camarón holandés podría crecer a sus anchas en este lago.


Percas que se comían a los camarones

Este resultado mostró a muchos investigadores que los sistemas ecológicos son complejos, y que no siempre aparecen las respuestas esperadas, aún cuando uno comprenda todas las variables que regulan un sistema. Pero hablar de sistemas poco predecibles no era nuevo, ya desde los sesentas Edward Lorenz en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT en ingles) había descubierto la complejidad del clima utilizado una de las computadoras más poderosas del momento. Lorenz se dio cuenta que aún cuando un modelo fuera muy completo para predecir el clima, era imposible obtener una predicción precisa, puesto que un cambio muy pequeño (menor a una milésima) en la parte inicial de una variable del modelo generaba respuestas inesperadas en el resultado final. Este modelo fue la piedra angular de lo que hoy conocemos como la teoría del caos. Desde entonces sabemos que el clima que tenemos hoy está regulado por dinámicas caóticas, que son poco predecibles pero es no significa que sean al azar. 
Camarón Holandés que vino por la revancha

De este tipo de resultados se basan las investigaciones que hoy se conocen como dinámicas no lineares. Para saber que son estas dinámicas es más fácil definir las dinámicas lineares que son aquellas en las que su resultado es directamente proporcional a las variables que la conforman; si las variables aumentan un poco, el resultado aumenta un poco. En las dinámicas no lineares, el resultado de un grupo de ecuaciones no es directamente proporcional. Así, un cambio muy pequeño en las variables de una ecuación, puede generar cambios gigantescos en la respuesta, o viceversa: un cambio muy grande en las variables explicativas puede no afectar la respuesta en lo más mínimo.  

Así, cuando se busca predecir el resultado de un fenómeno sumergido en un sistema complejo (como un ecosistema) se tiene que enfrentar a cuando menos dos fuentes de incertidumbre. Por un lado, la gran cantidad de variables que generan un sinnúmero de interacciones (algunas inesperadas como la de los camarones en el lago holandés); y por otro, el comportamiento no linear que tienen estas interacciones.

Entonces ¿que se puede hacer para comprender a los ecosistemas? Parte de la respuesta se encuentra en las siguientes publicaciones.