Saturday, February 22, 2014

Abrir los ojos

“En conferencias, cuando doy los datos del cambio climático veo en su rostro la expresión de una persona que se acaba de dar cuenta de que está a dos segundos de estrellarse en su auto a 180 km/h” Esta frase la escuché en una reunión con expertos de Cambio Climático en California. Ejemplificaba la frustración de los científicos frente a una sociedad paralizada ante un evento mundial en el cual todos deberíamos de promover cambios dramáticos. Esta reacción social tiene razón de ser: cuando se está a punto de chocar, la única reacción es cerrar los ojos, pues ya no se puede ni meter el freno.

Tomado de fisica1utn.wordpress.com 

Otra fuente de frustración para los expertos en ecología es la forma equivocada en que la sociedad han adoptado el cuidado del ambiente. La mayoría de las acciones que se consideran “verdes” responden a los intereses comerciales de aquellas empresas, gobierno e individuos que vieron la oportunidad de hacer negocio con esta necesidad de la sociedad de relacionarse con el ecosistema de una manera sostenible (sustentable). Hoy, prácticamente todo producto es ecológico. El problema es que mucha gente considera que comprar estos productos es suficiente para contrarrestar todas las acciones que la sociedad está haciendo en contra de la sostenibilidad.

El resultado es un desfase entre las acciones que el colectivo social considera útiles al ambiente y las acciones verdaderamente útiles. Si los problemas ambientales no se resuelven comprando productos “ecológicos”, barriendo la banqueta o llevando bolsas de tela al supermercado ¿cómo se pueden resolver? Para contestar la pregunta, primero se tiene que identificar el origen de los problemas ambientales. Dentro de los problemas, los más identificables son quizá: a nivel mundial, el cambio climático; y a nivel local, la pérdida de ecosistemas, diversidad y con ellos de servicios ecosistémicos.

Mapa tomado de es.wikipedia.org

El primer problema, de escala mundial, nos afecta a todos los seres humanos; y todos los seres humanos contribuimos al cambio climático. Es cierto que la responsabilidad per capita es mayor en los norteamericanos y chinos que en cualquier habitante del continente africano. Pero no nos exime de la responsabilidad y aparentemente vamos en sentido contrario. En México, la publicidad de la Reforma Energética del Gobierno Federal anuncia, con bombo y platillo, que ahora tendremos más gas para generar más energía y esa es la clave del desarrollo económico. La tendencia mundial es todo lo contrario: buscar fuentes de energía que reduzcan emisiones de carbono a la atmósfera. La Secretaria de Comunicaciones y Transportes tienen anuncios que dicen: Donde ellos ven cemento, nosotros vemos progreso. No se a quienes se refieren con “ellos” pero el slogan suena a propaganda de los sesentas, cuando nació la idea de que el progreso y el cemento son casi sinónimos. A esta propaganda ahora se puede contestar: Donde la SCT ve “progreso” nosotros vemos Cambio Climático, destrucción ecológica y desigualdad social. Las políticas del país, al menos en su publicidad, están desfasadas de las acciones reales para enfrentar el cambio climático.

El "verde" Gob de Chapas foto
tomada de
www.sdpnoticias.com

El segundo problema es a escala local, pues la pérdida de un ecosistema y de su biodiversidad afecta fundamentalmente a los que viven en él. La necesidad de los políticos locales de mostrar que trabajan se contrapone con la conservación, pues la única forma de demostrar que se hizo buena política en México es cortando listones (de obras hechas con cemento). El ejemplo más reciente es la publicidad que lanzaron hace unas semanas los gobernadores de Chiapas y Puebla. En ambos casos se presumen obras (muchas inútiles) para enmascarar la realidad de su Estado: inequidad, pobreza, mala educación, destrucción ecológica, etc. En otros estados no es diferente. Jalisco, Nuevo León, Tabasco y Tamaulipas tienen ejemplos similares.

Lagunas de Montebello en Chiapas, la mitad se están
"enverdesiendo" como el gobernador

De esta visión no se salvan los gobiernos que se consideran más avanzados como los del DF en donde en los últimos diez años se han privilegiado a las obras contraproducentes con la calidad de vida de los capitalinos. Los ejemplos abundan: la Supervía, la ahora la propuesta de Supervía Oriente, la propuesta de la extensión del aeropuerto en una laguna de regulación (pues el mismo gobierno dice que ahí no hay “macheteros” de Atenco),  y el renacimiento del proyecto de la Biometrópolis (en una zona al sur de la ciudad que se caracteriza por estar llena de tubos lávicos e indispensable para la recarga de agua de la ciudad.
Caricatura tomada de: mexicoparalosmexicanos.blogspot.com

Todas las obras presumibles involucran destrucción de biodiversidad y de los ecosistemas y por lo tanto de los servicios ecosistémicos, y todas están acompañadas de su propaganda “greenwashing”. Se presumen pues estas obras son tangibles, mientras que los beneficios de los servicios ecosistémicos son más difusos.

Existen ya focos rojos entre los expertos del tema. Recientemente expertos como el Dr. Sarukhán, el Dr. Ceballos o el M. en C. Fueyo, han afirmado que la urbanización está destruyendo los ecosistemas y las Áreas de Protección Natural. Sus afirmaciones son claras y contundentes y apoyadas con datos científicos. Los focos de alarma deberían de mover conciencias y cambiar a las políticas públicas, pero muy probable que no lo harán.

Esto se debe al desfase mencionado entre la concepción de la sociedad sobre la ecología (se soluciona comprando productos “verdes”) y lo que está causando la pérdida de diversidad (el llamado “desarrollo”). Por lo tanto, la reacción de las personas al escuchar las voces de expertos es de suma tristeza de algo inevitable. La reacción se me hace similar a cuando uno recibe la noticia de un fallecido, o cuando cierra los ojos pues está a dos segundos de chocar.

Proyecto de "biometrópolis" al Sur del DF
promovido por Frisa
Los edificios sobre tubos lávicos de más
de 3 metros de diámetro
tomado de: Contralinea

Rara vez asociamos las acciones que están verdaderamente reduciendo la biodiversidad o aumentando el cambio climático a ejemplos y personas concretas. Por ejemplo, la pérdida de la biodiversidad en parques nacionales sí tiene responsables. Son los tomadores de decisión (federales, estatales y locales) y las compañías que promueven esta destrucción (las constructoras o las que destruyen humedales para hacerlos“ecológicos” como la Ecología Coca cola). 

Cuando vemos noticias como la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático cerramos los ojos. Quizá es momento de abrirlos, aún cuando estemos a punto de chocar. Hay también que voltear a ver quién está al volante con el pie a fondo en el acelerador. Nuestra responsabilidad como sociedad, entre otras cosas, es decirle al que está conduciendo que quite el pie del acelerador, aun cuando nos guste también la velocidad… tampoco no nos debería de importar que el conductor se enoje.

Tomado de www.radardetector.es 




1 comment:

  1. ¿Biometrópolis: http://www.blancopop.com/categorias-de-contenido/campus-biometropolis http://www.codigodiez.mx/textosarquitectoura/biometropolis.html? ¿Quién es el dueño del predio?

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